Junto a funcionarios nacionales, Aproduco recorrió las nuevas mallas antigranizo de Colonia Coroya

Entre los meses de abril y mayo, productores de Colonia Caroya realizaron la instalación de 19 de módulos de malla antigranizo en cultivos de frutales y verduras de hoja a través del Programa de Desarrollo Rural Incluyente (PRODERI). Los aportes –que provienen de fondos nacionales, provinciales y del FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola)- fueron recibidos por el grupo asociativo Productores Caroyenses Unidos (PROCAU). El monto total asciende a los 7.200.000 millones de pesos, con un promedio de 10.000 dólares por productor.

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A raíz de este suceso, autoridades nacionales y municipales visitaron la finca de Amadeo y Sergio Tabbia, padre e hijo productores de la zona, quienes poseen uno de los módulos antigranizo recientemente instalados. De dicho recorrido participaron el subsecretario de Desarrollo Territorial, Felipe Crespo; el Coordinador Nacional de Políticas de Agregado de Valor, Marcelo Terzo; el intendente de Colonia Caroya, Gustavo Brandán y los ingenieros agrónomos Adolfo Grión y Martín Piazzoni, ambos partes del equipo de trabajo municipal.

Por su experiencia en el trabajo asociativo y en los procesos de tecnificación del sector frutihortícola cordobés, el presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de Córdoba (Aproduco), Juan Perlo, fue invitado a participar de la jornada. Vale recordar que Aproduco es referente en la incorporación de tecnología en las quintas del Cinturón Verde cordobés, también mediante la gestión de financiamientos provinciales, nacionales o en algunos casos a través de la inversión propia. Pero además es responsable de la constante capacitación a campo que los productores hortícolas de la región realizan con los ingenieros agrónomos contratados especialmente para profesionalizar al sector.

Cada módulo instalado alcanza a cubrir un total de 4000 metros (poco menos que una hectárea) pero permitirán a los productores proteger, en el caso de los cultivos de hoja la verdura fresca, y en el caso de los frutales todas aquellas variedades tempranas, que precisamente por ser las primeras en llegar a los mercados logran buen precio y permiten al productor recuperar parte de la inversión realizada cada año.

El PROCAU tuvo la iniciativa de acceder a este financiamiento en 2016 y logró que le aprobaran el proyecto, pero sin embargo por falta de fondos el mismo no pudo llevarse a cabo. En 2018 se retomaron las conversaciones y sólo unos meses después dos empresas especializadas en la instalación de este tipo de mallas viajó hasta la localidad para poner en marcha la tarea. Vale decir que Colonia Caroya forma parte de una región donde la caída de granizo es muy recurrente y genera daños importantes sobre más del 80% sobre los cultivos, afectando no sólo al fruto sino también a la planta, y generando un efecto adverso sobre la misma hasta dos años después de producido el suceso.

El subsecretario de Desarrollo Territorial, Felipe Crespo, se mostró “muy contento por el crecimiento de una producción de calidad en la región” y felicitó a quienes trabajaron para “proteger los cultivos de primicia, que tienen precio, calidad y competencia y le dejan al productor los ingresos para ir salvando el trabajo que ha realizado durante el año”.

Por otro lado, el intendente Brandán agradeció a Crespo el esfuerzo realizado por su cartera para la concreción del proyecto, argumentando que “es el mejor empujón que se les puede dar a los productores, lograr que tengan garantizada buena parte de su producción”.

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De izquierda a derecha: Sergio y Amadeo Tabbia, hijo y padre juntos bajo la recientemente instalada malla antigranizo, que cubre sus durazneros.

Adolfo Grión, ingeniero agrónomo del INTA Jesús María e integrante del equipo municipal que trabajó en el proyecto de las mallas antigranizo, consideró que las mismas son “un gran beneficio para los productores” ya que una porción de la superficie asegurada “además de satisfacción, les da mucha tranquilidad”.

Además, para Grión este tipo de iniciativas logran un efecto contagio entre el resto de los productores, que al ver realizadas las obras comienzan a pensar en la posibilidad de proyectarlas en sus propios campos a mediano o largo plazo. “La frutihorticultura que se está dando es tecnológicamente diferente, está demostrado que con riego por goteo y con antigranizo, los sistemas productivos funcionan mucho mejor. Creemos que esto va a multiplicar la demanda de este tipo de infraestructura”, consideró el ingeniero.

Amadeo Tabbia, dueño de la finca donde se realizó el recorrido, agradeció con énfasis el trabajo de los productores que integran PROCAU, quienes hicieron un gran esfuerzo por gestionar los aportes. También valoró lo realizado por el Municipio, el gobierno provincial a través de la Secretaría de Agricultura y por supuesto del gobierno nacional.

“La palabra que me sale es tranquilidad. Con esta malla podés dormir un poco más tranquilo y eso para un productor vale mucho. Acá el flagelo del granizo lo tenemos presente todos los años, que además de destruir la producción daña los árboles”, dijo Tabbia. Y luego agregó: “Esto te permite ir pensando en otras inversiones. Por ejemplo, nosotros hoy estamos regando por inmersión, pero haciendo un riego por goteo ahorraríamos mucha cantidad de agua e incluso comodidad en el manejo”.

Además de los fondos de PRODERI, esta quinta recibió financiamiento a través del programa PRO HUERTA de INTA (unos 800.00 pesos) y la Municipalidad de Colonia Caroya (600.000 pesos) para la instalación de mallas antigranizo en los viñedos, que llevan una instalación y un material diferente respecto a las mallas en otro tipo de frutales u hortalizas.

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